En resumen: elegí una regla que se explique en una frase, un premio que el cliente quiera y que a vos te cueste poco, y una meta que se alcance en uno o dos meses. Después, que todo tu equipo lo ofrezca en cada venta y mirá cada mes quién vuelve.
1. Decidí para qué lo querés
No es lo mismo querer que el cliente venga más seguido que querer que no se vaya a la competencia o que pruebe otro servicio. Elegí uno. Un programa que intenta todo a la vez termina con reglas que nadie entiende.
2. Elegí una regla simple
La más fácil de entender es la de sellos: cada visita suma uno y al completar la tarjeta hay premio. Funciona en casi cualquier comercio de barrio porque el cliente ve de un vistazo cuánto le falta.
Los puntos por cada peso gastado sirven cuando los tickets son muy distintos entre sí, como en una ferretería o un supermercado. Son más difíciles de explicar en el mostrador. Si dudás, empezá por sellos.
3. Elegí un premio que valga la pena
El mejor premio es algo tuyo: tu propio producto o servicio. Para el cliente vale el precio de venta; a vos te cuesta mucho menos. Algunas ideas por rubro:
- Barbería o peluquería: el quinto corte a mitad de precio, o un arreglo de barba de regalo.
- Cafetería: el décimo café gratis, o una medialuna con el próximo.
- Panadería o heladería: un producto de regalo a elección entre dos o tres.
- Lavadero de autos: el sexto lavado gratis, o un encerado de regalo.
- Estética o veterinaria: un servicio chico de regalo, como un baño o un retoque.
Evitá los descuentos chicos sobre todo («5 % en tu próxima compra»): se notan poco y no dan ganas de volver por ellos.
4. Poné una meta alcanzable
Que el cliente pueda llegar al premio en uno o dos meses, según cada cuánto viene. Si viene cada tres semanas, cinco sellos; si viene todos los días, diez. Una meta que tarda medio año se abandona a la mitad. En la guía de la tarjeta de sellos digital hay más ejemplos.
5. Que se pueda sumar sin fricción
Cada paso extra deja clientes afuera: bajar una aplicación, crear una cuenta, buscar la tarjeta de papel en la billetera. Lo que mejor funciona es acercar el celular a un stand en el mostrador, o escanear un QR, y listo.
6. Que tu equipo lo ofrezca
El cartel solo no alcanza. Quien cobra tiene que decirlo, en cada venta, con la misma frase:
«¿Ya tenés tu tarjeta? Acercá el celu acá y sumás un sello. Con cinco tenés el corte a mitad de precio.»
Los primeros quince días son los que más importan: es cuando se anotan los clientes de siempre.
7. Mirá los números cada mes
- Cuántos se anotaron. Si son pocos, el problema está en el mostrador: no se está ofreciendo.
- Cuántos volvieron. Es el número que importa: clientes con dos sellos o más.
- Cuántos llegaron al premio. Si nadie llega, la meta es muy alta.
- Quién dejó de venir. Un mensaje a tiempo («hace un mes que no te vemos») recupera a muchos.
Con una tarjeta de papel estos números no existen. Es la razón principal para hacerla digital.
Errores comunes
- Reglas con letra chica: vencimientos cortos, días excluidos, mínimos de compra.
- Cambiar el premio a mitad de camino a quien ya venía sumando.
- Lanzarlo sin avisarle al equipo, o solo a una parte.
- Mezclarlo con las reseñas: el sello se gana por la visita, deje o no reseña.
En Orbitar armamos el programa con vos: la regla, el premio, el stand con tu marca y la tarjeta en el Wallet de tus clientes, con el panel para ver quién vuelve. Mirá cómo funciona el programa de fidelización.